*Miroslav Tichý es un checo de 82 años, que en la década de los cuarenta decidió pelear por mantener su propia libertad enfrentándose a la sociedad comunista en la que vivía, y pasó a convertirse en una especie de ermitaño, perseguido, obligado a abandonar incluso su pasión por la pintura, ingresado en psiquiátricos y cárceles, hasta que en los sesenta se instaló de forma marginal en su pueblo natal Kyjov.
* Como allí se le seguía prohibiendo la práctica de la pintura, se centró en desarrollar una más que rudimentaria afición por la fotografía.
*Construía sus propias cámaras fotográficas con desechos como cartones, latas de comida usadas, etc. y transformó su pasión por la pintura en una casi obsesiva necesidad de capturar el concepto de mujer,hace unas 100 fotos diarias, desde su entorno más cercano durante más de treinta años.
Worldstar.
Parte de un documental para conocerlo un poco más.
*Su arte, simplemente, está en hacer lo que hace.
Es la idea de fondo, lo que nos lleva a pensar en qué instancias lo llevaron a crear estas fotos.
Ese es su arte depende de uno apreciarlo.
Es excepcional, único.
Me emociona cada vez que vuelvo a agarrar mi libro de su vida.
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1 comentario:
Ofende mi limitado entendimiento del poder de la internet, que sea yo el primero en comentar tu excelente entrada.
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